Historia de Lanzarote del Lago
Historia de Lanzarote del Lago Mi señor Galván divisa una torre alta y grande, perteneciente a un castillo, que estaba hacia el lado de Sorelois, al extremo de la calzada. Tras cabalgar hasta que estuvo cerca, desmonta del caballo en el que iba y toma el que le llevaba el criado, al que le ordena que se vaya y se quede con el caballo, pues él ya tendrá suficiente con el otro. El criado se lo agradece mucho y se despide de él, pero no se alejará antes de ver cómo pasa la calzada. Da la vuelta y sube a una colina, para ver cómo lo hace. Mi señor Galván avanza hasta la calzada, en la que encuentra a un caballero que se dirige hacia él completamente armado y le pregunta si desea pasar al otro lado, a lo que le responde que sÃ.
—¿Cómo, señor caballero, pensáis pasar al otro lado? Tendréis que combatir conmigo.
—Combatiré antes que dejar de pasar.
—Además, os tendréis que librar de diez servidores, aun en el caso de que me venzáis.
—Me da igual, ya que tengo que combatir, pues no cejaré en mi empeño mientras pueda.
—Por mi fe, tendréis batalla.
—Quiero tener la seguridad de que no debo guardarme de nadie más que de vos y de los diez servidores que me habéis dicho.