Historia de Lanzarote del Lago
Historia de Lanzarote del Lago Ésta se echó a reír, pues los reconocía sin dificultad, tanto por el escudo de Lanzarote, como por el penacho que se había puesto sobre el yelmo: ésta fue la primera vez, en tiempos del rey Arturo, en que se llevó una señal en el yelmo para ser reconocido.
Los dos caballeros miraron hacia arriba y ven lo que tanto amaban: Lanzarote se queda tan emocionado que poco falta para que caiga al suelo, y se tiene que sujetar al cuello del caballo. Lionel cabalga a su lado, armado con bacinete y lorigón, como servidor, e iba con la cabeza baja, para que nadie le reconociera. Al mirar hacia arriba, ve a la reina y la reina lo reconoce, y lo hace llamar mediante un doncel. Descabalga, apoya en la torre las lanzas que llevaba y sube a la torre, encontrándose en las escaleras con la reina, que le dice:
—Procurad que el torneo sea aquí delante.
E inmediatamente, la reina vuelve a subir, y él monta de nuevo, picando espuelas para alcanzar a su señor, sin olvidarse de las lanzas. Le cuenta lo que le había dicho la reina, pero está tan ensimismado que sólo le contesta:
—Sea como quiere mi señora.