Historia de Lanzarote del Lago
Historia de Lanzarote del Lago Lanzarote resistió tanto allí, junto con su compañía, que su yelmo estaba hendido y abollado, y llevaba el cerco colgando. La reina llama a una doncella y hace que le entregue otro yelmo muy rico, que había pertenecido al rey; «decidle que no puedo soportar por más tiempo esta matanza, que haga que empiece la persecución, pues así lo deseo».
La doncella va, le entrega el yelmo y le dice lo que la reina le había encargado; Lanzarote le contesta que muchas gracias. Se quita el yelmo, se ata el otro y, luego, hace que los suyos se retiren un poco. De este modo, los sajones consiguen pasar el vado y se dan a la fuga, pues tienen gran miedo y han sufrido grandes pérdidas, y huyen. Lanzarote y los suyos los persiguen; las gentes del rey logran apresar a un caballero, llamado Aramont, que era hermano de Agleot, el rey de los sajones, y uno de los mejores caballeros; entre sajones e irlandeses apresan a más de doscientos, que eran poderosos; y habían muerto algunos de los mejores.
Durante la persecución, Lanzarote hizo que el rey Arturo volviera a montar en tres ocasiones, pues dos de sus caballos habían muerto bajo él, y el tercero cayó, rompiéndose el cuello: el rey se habría visto en apuros de no haber sido por él, pues se encontraba solo, ya que sus hombres estaban aplicados a la persecución, que era muy provechosa.