Historia de Lanzarote del Lago
Historia de Lanzarote del Lago Por todas partes, por arriba y por abajo, se hizo saber que el rey Idier había sido el vencedor en el combate. Mientras tanto, él pedía, montado en el caballo, que Dios le mantuviera en la empresa que había iniciado, sin que retrocediera o rehusara en ningún momento, y que, al final, le diera la muerte, pues nunca volvería a tener una jornada tan buena y tan hermosa. Resistió tanto el rey Idier aquel día, y realizaron tales proezas él y los compañeros del rey Arturo, que los sajones se dieron por vencidos y volvieron las espaldas. Así empezó la gran persecución, en la que tuvieron numerosas pérdidas, ya que las gentes del rey Arturo no les dieron ningún descanso. Todo el mundo contemplaba admirado el caballo del rey Idier, pues ningún animal que se hubiera pasado el día corriendo correría tan rápido y tan a su gusto como él lo hacía durante la persecución. La caza de los que huían fue larga, y en ella cayeron muchos de ambas partes. El rey Idier pasó por encima de un sajón que estaba en el suelo con la espada desnuda: hirió al caballo en el vientre, abriéndoselo completamente; aun así, siguió corriendo mucho tiempo, hasta que al final cayó encima del rey, que había perdido mucha sangre y quedó desmayado en el suelo. La reina Ginebra corrió allí, acompañada por sus damas, y se llevaron el cuerpo del rey Idier: todos pensaban que se había ido, sin remedio. Lo llevaron a la habitación de la reina y allí lo lloran y se lamentan las damas de más alta condición de este mundo.