Historia de Lanzarote del Lago
Historia de Lanzarote del Lago —Señora, me iré encomendándoos a Dios; procurad que este caballero no sea despertado, y que duerma todo lo que quiera. Cuando se despierte, que le preparen un baño; haced que se meta en él; luego, se habrá curado. Procurad también que no lleve un escudo que no sea éste, mientras pueda permanecer en combate.
—Señora —contesta la reina—, decidme quién sois, pues me parece que conocéis bien al caballero, ya que habéis venido de lejanas tierras, a marchas forzadas, sólo para curarlo.
—Asà es, señora; lo conozco bien, pues lo crié cuando era pobre, cuando perdió a su padre y a su madre, e hice tanto por él con la ayuda de Dios, que llegó a ser un joven hermoso y grande. Después, lo traje a la corte y conseguà que el rey Arturo lo armara caballero.
Cuando la reina oye estas palabras, la abraza por el cuello, diciendo:
—¡Ay, señora, sed bienvenida! Ahora creo que sé quién sois: sois la Dama del Lago.
Le responde que asà es.