Historia de Lanzarote del Lago
Historia de Lanzarote del Lago —¡Ay! —le dice Lanzarote a Lionel—, ¿por qué has hablado tan pronto? Has visto que están tan derrotados que no se han quedado a esperarme.
Da la vuelta y ve venir a mi señor YvaÃn, que le dice:
—Señor, ya era hora de que vinierais.
—Ciertamente, señor, es en mala hora, pues regreso con gran vergüenza.
—¿Cómo?
—¿No es una gran vergüenza para mà el no haberme atrevido a avanzar? Si me hubiera atrevido, habrÃa seguido adelante.
—Por Dios, el seguir no habrÃa sido atrevimiento, sino locura. Sin embargo, os conozco tan bien que sé que por cobardÃa no habrÃais dejado nada por hacer.
Lanzarote no se detiene ante estas palabras, sino que se entristece y poco falta para que pierda el seso, y no puede decir ni palabra por la boca. De este modo regresa a la hueste, sin que mi señor YvaÃn le diga nada más, pues se da cuenta de que no le agrada seguir hablando.