Historia de Lanzarote del Lago
Historia de Lanzarote del Lago —¿Cómo? Señor caballero, ¿tengo que callarme y dejar de decir algo que puede ayudar a muchos, para que se solace un vasallo tan malo y tan enojoso como es el vientre, en el que no entra alimento —por rico o hermoso que sea— que no se convierta en materia sucia y vil? No me callaré antes de haberle dicho lo que tengo en el corazón; cuando haya terminado, no habrá caballero que se atreva a decir que son falsas mis palabras, que quedarán claras antes de que la noche que se aproxima se mezcle con el dÃa de hoy. Habéis puesto cara de niño, y como tal os habéis comportado al intentar impedirme que siguiera hablando ante tan probados y valientes nobles. E ignorabais la importancia de lo que iba a decir y el provecho que podÃa desprenderse de mis palabras; no creo que seáis más valiente ni más esforzado que dos caballeros que conocà en la corte del rey Uterpandragón de Bretaña: eran Hervis de Rivel y Canés de Occire; ambos eran tan valerosos que no los cambiarÃa por nadie y nunca permitieron que un hombre necesitado fuera expulsado de la corte; antes bien, lo apoyaban con todo su poder, y eso que no pertenecÃan a la casa del rey Uterpandragón —cuya alma tenga Dios— como vos, que sois de la del rey Arturo, hijo de Uterpandragón.