Historia de Lanzarote del Lago
Historia de Lanzarote del Lago Lanzarote levanta la espada y golpea a Gradasolaín en medio de la cabeza, partiéndolo hasta los hombros; luego corre hacia los demás y los hiere allí donde los alcanza. Se dirigen a la puerta para huir, pero les corta el paso y ante ellos cierra la puerta y coloca la barra, y después los ataca. Huyen a las habitaciones que hay por arriba y por abajo, pero él los persigue y los hiere, haciendo que muchos de ellos se tiren por las ventanas. Cuando ya no encuentra a ninguno más, vuelve al patio con la espada desenvainada y se dirige al carcelero que custodiaba a mi señor Galván y a todos los otros, y le dice que se considere muerto si no le indica dónde están los armeros y los prisioneros; le responde que le llevará a ellos.
En efecto, lo lleva a un torreón que daba encima de la habitación en la que estaban presos el rey Arturo y su sobrino Guerrehet: hace que les abra, y los deja salir.
El rey no lo reconoce, y se pregunta, asombrado, quién es. Mientras tanto, Lanzarote y el carcelero los llevan a donde están las armas, y se las visten con toda rapidez; Lanzarote ve un hacha larga, clara y bien afilada, que está colgada de una clavija: la toma y vuelve a envainar la espada. Después regresa con el carcelero a donde estaban presos Galahot y sus compañeros, los deja libres y los lleva junto al rey y a Guerrehet, que estaban armándose: todos ellos se alegran mucho.