Historia de Lanzarote del Lago
Historia de Lanzarote del Lago Cuando Galahot empezaba a armarse, exclama:
—¡Ay, desdichado de mÃ! ¿Para qué me armo, si hemos perdido la flor de los caballeros de este mundo, la cosa que yo más amaba? Que Dios no me ayude, si deseo seguir viviendo sin él, o si vuelvo a llevar yelmo en la cabeza, pues lo hemos perdido.
Entonces, comienza a lamentarse con gran amargura, y Lanzarote, quitándose el yelmo, le dice:
—Mi dulce señor, no os lamentéis tanto, que ése soy yo.
Galahot da un salto y corre a besarle. Luego, Lanzarote vuelve a atarse el yelmo, mientras que mi señor Galván le dice al rey:
—Señor, he aquà el caballero al que hemos buscado durante tanto tiempo. Ya lo he encontrado, con lo que me considero libre.
—Por Dios —pregunta el rey—, ¿quién es?
—Es Lanzarote del Lago —contesta mi señor Galván—, el que venció en los dos combates en que os enfrentasteis vos y Galahot, que aquà está.
El rey se pone muy contento. Cuando ya estaban todos armados, el rey le cae a los pies a Lanzarote, diciéndole:
—Señor, pongo a vuestra merced mi persona, mi honor y toda mi tierra, pues vos me lo habéis devuelto todo.