Historia de Lanzarote del Lago
Historia de Lanzarote del Lago En esto, ya habían preparado la comida, y se sentaron a la mesa; al acabar, el rey llamó a la reina y le dijo en voz baja:
—Señora, quiero rogar a Lanzarote que se quede conmigo y que sea compañero de la Mesa Redonda, pues sus hazañas están bien probadas. Si no quiere quedarse, pedídselo vos arrojándoos a sus pies.
—Señor, está con Galahot y sus compañeros; conviene que le roguéis a Galahot que lo permita.
Entonces se dirige el rey a Galahot y le pide, como servicio, que permita que Lanzarote sea de su mesnada y que se quede con él como maestro y compañero.
—Señor —le contesta Galahot—, he venido a ayudaros con todas mis fuerzas, y es todo lo que puedo hacer; por Dios, no sabría vivir sin él, me quitaríais la vida.
Hablaba así porque no se imaginaba que la reina fuera a suplicárselo. Pero entonces, el rey la mira y le dice:
—Señora, rogádselo vos.
La reina se arrodilla ante él, y cuando Lanzarote la ve de este modo, siente un gran dolor en el corazón, y sin esperar a que Galahot se lo concediera, se adelanta diciendo:
—Señora, me quedaré con mi señor para su gusto y el vuestro.
A continuación la levanta.