Historia de Lanzarote del Lago
Historia de Lanzarote del Lago Después de acostarse, cuando pensaba que Lanzarote ya se habría dormido, Galahot empezó a lamentarse, quejándose y llorando; entre sollozos decía: «¡Ay, Dios! ¡Cómo me ha traicionado el que era tan buen caballero!». Durante toda la noche se dolió Galahot de este modo, hasta que se hizo de día: continuó con sus quejas un poco más, y Lanzarote se sintió mejor, pues había dormido toda la noche. Por la mañana, montaron y salieron del castillo, cabalgando por el camino recto hasta Sorelois. Galahot va detrás, con la capucha caída hasta los ojos y cabizbajo; de pronto, empieza a galopar tan deprisa como puede su palafrén, de forma que adelanta a Lanzarote y a los escuderos. Entra en un bosque llamado Glorinde, que está entre la tierra de los francos y Sorelois, por la parte por donde corre el Humber.