Historia de Lanzarote del Lago
Historia de Lanzarote del Lago —Ciertamente —le responde Galahot—, las desgracias no me empiezan ahora: soy el caballero del mundo que ha tenido mayor suerte, pero ahora ya es razonable que empiecen a ocurrirme desgracias, pues no me puede ir mejor de lo que me ha ido: Dios me concedió lo que yo deseaba; quien tiene todo lo que desea no puede ganar más, pero sà que puede perder; yo he entrado en el momento de perder.
Lanzarote siente una gran tristeza por estas palabras y un gran malestar, pues sospecha en qué puede acabar. Le pide y le conjura, por lo que más quiera en el mundo, que le diga de verdad por qué piensa que han empezado a ocurrirle desgracias y por qué ha ido pensativo durante tanto tiempo, pues nunca lo habÃa visto tan preocupado como desde que tomaron aquel camino.
Os ruego, señor —añade—, si es que alguna vez hice algún servicio que os agradase, que me digáis la verdad, sin ocultar nada; no debéis disimular conmigo, pues bien sabéis que os amo más que a todos los hombres que han existido, y con razón: todos los grandes bienes que he obtenido ha sido gracias a vos.