Historia de Lanzarote del Lago
Historia de Lanzarote del Lago —¿Cómo, mi dulce amigo, pensáis que me he sorprendido porque mi castillo se ha hundido? Ciertamente, aunque valiera tanto que lo pudiera oponer a todos los castillos del mundo, no me entristecerÃa más que ahora. Os mostraré algo de lo que piensa mi corazón, pues nadie me vio jamás ni espantado ni meditabundo por haber perdido tierras o riquezas; y del mismo modo nunca mostré alegrÃa ni hice fiestas por nada de lo que gané, a no ser por una sola cosa: por vuestra compañÃa. Pero mi corazón desmaya porque adivina que me van a venir grandes males.
—Señor —contesta Lanzarote—, muchas veces ocurre que el corazón del hombre se encuentra más a disgusto en un momento que en otro, y del disgusto del corazón se pasa al cuerpo; el corazón de un hombre valiente no debe predecir nunca el miedo, sino la valentÃa, y debe impulsar a superarlo y a ir más allá.