Historia de Lanzarote del Lago
Historia de Lanzarote del Lago El rey lo mira y le parece de muy avanzada edad, pues tenÃa el cabello cano y blanco, el rostro pálido, arrugado y lleno de cicatrices, y los pelos de la barba le caÃan sobre el pecho; tenÃa largos brazos y hombros bien formados, y está tan proporcionado en todos sus miembros, que no podrÃais hallar otro mejor. Era digno de admirar por su tamaño y corpulencia; iba más erguido e imponÃa más de lo que se podrÃa imaginar en un hombre tan viejo.
—Ciertamente —dice el rey—, doncella, me parece que éste es de edad tan avanzada que no deberÃa presentar querella en la que hubiera deslealtad o traición.
—Señor, asà lo afirmarÃais si lo conocierais bien. Aquà no es necesario ningún testigo de su mérito, pues Dios sabe quién es bueno. Ahora os diré lo que la carta no ha contado, y que mi señora quiere que sepáis a través de mÃ. Creo que habéis oÃdo bien que mi señora se queja de vos, pues deberÃais ser su fiel esposo y no lo sois: es cosa sabida que, cuando fuisteis coronado como rey de Bretaña, tuvisteis noticias del rey Leodagán de Carmelida que en aquel momento era el hombre más valiente del mundo, que vivÃa en las islas de Occidente y que era el que mantenÃa con mayor honra y atenciones a los caballeros.