Historia de Lanzarote del Lago
Historia de Lanzarote del Lago —Senescal, bien sé que este desgraciado no tendrá suerte, pues el rey Arturo no vendrá en su ayuda, con lo que va a perderlo todo por su vana esperanza, y siento que vos estéis al lado de un hombre asÃ, del que no recibiréis ningún bien, y lo siento porque he oÃdo muchas cosas buenas de vos, por eso os aconsejarÃa que os vinierais conmigo. Os prometo lealmente que os concederé este reino en cuanto lo conquiste y seréis para siempre su señor, mientras yo pueda. Si tengo que apresaros a la fuerza lo sentiré, pues os tendré que perjudicar bastante, pues he jurado sobre sagrado que todos cuantos sean apresados en esta guerra morirán o serán encerrados en prisión, y no volverán a salir nunca más.
Hablaron hasta que el senescal prometió ayudarle con toda su fuerza, si no tenÃa que traicionar o vender a su señor. Claudás le aseguró que, en cuanto tuviera Trebes, le harÃa entrega de las tierras y lo convertirÃa en vasallo suyo.
A continuación, se despidieron y Claudás volvió con los suyos. El senescal regresó a Trebes y dijo al rey Ban que Claudás habÃa hablado con él mucho tiempo, y que deseaba su amistad.
—¿Qué me aconsejáis? —le pregunta el rey Ban.