Historia de Lanzarote del Lago
Historia de Lanzarote del Lago —Ciertamente, mi dulce amigo —le contesta Galahot—, hace tiempo que lo sabÃa, pero no me atrevÃa a decÃroslo, pues estaba seguro de que sentirÃais un gran dolor: hasta tal punto conozco vuestro corazón. De todas formas, deberÃais desear la separación del rey y de la reina, pues de ese modo alcanzarÃais los dos el gozo completo para siempre.
—Ay, señor, ¿cómo podrÃa estar alegre mi corazón si el de mi señora no está a gusto?
—No es eso lo que os digo; no os digo que podáis obtener alegrÃa sin que ella esté contenta; pero su corazón en el fondo es tan sincero como por fuera, y estoy seguro de que preferirÃa ser dama de un pequeño reino con vos, a ser reina de todo el mundo sin vuestra compañÃa. Si queréis vos y ella, os aconsejaré lo mejor que pueda. Por ahora os digo que habéis sido los enamorados más afortunados que ha habido, y si seguÃs mis recomendaciones y mi consejo, aún llegaréis más arriba.
—En verdad, tengo tan gran necesidad de consejo como quien está completamente desesperado, y nunca me consolaré de las desgracias que le sobrevengan a mi señora, si ella no se consuela antes.