Historia de Lanzarote del Lago
Historia de Lanzarote del Lago —Escuchad de qué modo puede alcanzar el consuelo si ocurre que mi señor el rey se separe de ella, que Dios no lo quiera, aunque vos lo deberÃais desear: yo le daré el reino más hermoso y mejor abastecido de cuantos hay en los dominios de Bretaña, y de cuantos tengo: es el reino en el que estamos. Se lo entregaré, mediante juramento sobre los Evangelios, la próxima vez que la veamos. Si todo ocurre tal como hemos dicho, que se venga aquà y que sea señora no sólo de Sorelois, sino de todas mis tierras. Entonces, podréis estar juntos frecuentemente, y gozar al descubierto de todo lo que ahora tenéis de tarde en tarde, y a escondidas. Y si deseáis que vuestra alegrÃa dure siempre sin villanÃa ni pecado, os podréis unir en matrimonio, pues nadie encontrarÃa mejor dama para casar, ni mejor caballero: tal es mi consejo para hacer que vuestro amor dure para siempre.
—Ay, señor, es el consejo que más me agradarÃa seguir, si mi señora lo quisiera igual que yo. Pero hay un gran peligro, que me preocupa: el rey ha jurado sobre los Evangelios que la hará destruir, en cuanto se pruebe que es culpable. Estoy dispuesto a que no muera ella sola, si Dios, a quien me he encomendado, asà lo permite. Y os ruego por Dios, primero, y, después, por ella, que os ha amado tanto, y por el amor que me tenéis, que en un solo dÃa os costó la posesión de treinta reinos que habéis conquistado con gran esfuerzo.