Historia de Lanzarote del Lago
Historia de Lanzarote del Lago Con estas palabras se echó a llorar, y no pudo seguir hablando; con las manos juntas se arrodilló ante Galahot, que al verlo así no lo pudo tolerar y, levantándolo por los brazos, llora amargamente con él: sienten tal dolor los dos, que se desmayan a la vez sobre una alfombra y así permanecen durante gran rato. Al volver en sí, se lamentan con amargura. Galahot, que era más fuerte y que dominaba más sus impulsos, empieza a consolar a Lanzarote diciéndole: