Historia de Lanzarote del Lago
Historia de Lanzarote del Lago —Mi dulce amigo, consolaos y no temáis por nada de lo que me habéis dicho, pues lo resolveré tan bien que ningún hombre mortal lo podrÃa hacer mejor; y no habrá nada que quisierais que se hiciera, que al momento no sea hecho mediante ingenio o a la fuerza, aunque ello me costara perder primero mis tierras y luego a mis amigos más Ãntimos y, después, mi propia vida. Y ya que sabéis que no estimo ninguna cosa más que a vos, debéis intentar hacer algo que me agrade y esforzaros con todo vuestro poder para salvarme la vida; si queréis hacerlo, lo lograréis sin dificultad: os diré cómo. Es verdad, y bien lo sabéis, que he hecho muchas cosas por vos, que se me han reprochado como deshonrosas más que como algo digno de honor, como locuras más que como acciones de cuerdo. No digo —por Dios— que no haya hecho por vos nada que yo no considere honrado y provechoso, y no desearÃa tener todas las tierras que hay bajo el cielo a cambio de perder vuestra compañÃa y vuestro amor. Si me otorgáis lo que os voy a pedir, me recompensaréis de todos los trabajos; cuando os pierda, moriré sin remedio. Por eso os ruego por Dios que os esforcéis todo lo posible para que nuestro amor no se parta y para que cuando estéis con mi señora la reina, le digáis que nos deje estar juntos, pues asà os lo he pedido, y yo se lo rogaré por mi parte. Si os amáis los dos, vos deberÃais desear su compañÃa siempre, y asà permanecerÃamos juntos los tres, sin tener que separarnos. Y sabed que habÃa pensado hacer una cosa en breve, aunque lo dejé por no entristeceros; nunca en mi vida he cometido ninguna traición, ni felonÃa, pero hubiera hecho esta impulsado por el miedo a morir y forzado por amor. Os voy a decir qué era lo que tenÃa pensado hacer.