Historia de Lanzarote del Lago
Historia de Lanzarote del Lago Luego, Galahot se calla. Entonces toma la palabra un sabio clérigo de avanzada edad llamado Heliés el Tolosano: «Señor —dice—, no será fácil que encontréis quien os aconseje sobre esa enfermedad, si no se presenta de forma más clara, pues muchas veces sucede que el corazón padece una enfermedad contra la que de nada sirven las medicinas del mundo, y entonces es necesario aplicar la medicina de Nuestro Señor, que son súplicas, oraciones, limosnas, ayunos, acercamiento a Dios y consejo de religiosos. Sin embargo, hay otra enfermedad que se puede medicinar con obras terrenales: es la tristeza de corazón. Cuando el corazón está enfermo y se cura mediante la venganza del daño que ha recibido, rápidamente cambia todo y se recupera la salud; es como si mañana se os hiciera una afrenta y os trataran de forma vil: vuestro corazón no volverÃa a estar a gusto hasta que recuperara la honra que le habÃan quitado; es devolver honra por honra; vengándose, quedarÃa libre de la suciedad y del veneno que tenÃa en sÃ, que lo convertirÃa en hombre desquiciado, ajeno a su propia cólera; cuando vuelve a su preocupación, el corazón se carga con todas las aflicciones y con todos los males del cuerpo: aunque se golpee el cuerpo, no es tan fácil castigar al corazón, que es tan orgulloso que se queda con toda la afrenta que se le hace al cuerpo. Y el cuerpo no es más que cosa del corazón y, como tal, es honrado por los buenos y vilipendiado por los malos. Cuando el cuerpo ha sido golpeado y maltratado, por pronto que se cure, el corazón no lo olvidará: siempre desea el mal, siempre recuerda la afrenta con la que se medica, y no sanará hasta que se haya vengado, tal como os he dicho. Ésa es la fuerza y el poder del corazón.