Historia de Lanzarote del Lago
Historia de Lanzarote del Lago A continuación se acercó al altar, tomó una cruz muy ricamente adornada con oro y piedras preciosas y tomó la caja en la que estaba el Corpus Domini, se la entrega a Galahot mientras que él se queda con la cruz y dice: «Señor, tomad esta caja, pues dentro de ella está el más alto santuario de todo el mundo, y yo me quedaré con lo más elevado que hay después, que es la cruz. Mientras las tengamos con nosotros, no debemos temer ninguna desgracia que pueda sobrevenir». Luego, el Maestro va a sentarse en un asiento de piedra, abre su librito y comienza a mirarlo con atención, leyendo durante mucho rato hasta que el corazón empezó a encendérsele y el rostro se le enrojeció; le cae sudor de la frente y del rostro abajo, y comienza a llorar durante largo rato. Galahot lo contempla y le parece que ha visto una cosa que no le resulta agradable. El Maestro ha leído tanto que se encuentra cansado y agotado; se lamenta con amargura, pues siente un gran dolor; después de reposar un poco, vuelve a leer y todo él tiembla de miedo. No había transcurrido mucho tiempo cuando entró una gran oscuridad allí, de tal forma que no se podía ver ni gota, como si se tratara de una profunda sima. Se elevó una voz tan odiosa y horrible que en toda la ciudad de Sorhaut no hubo hombre ni mujer que no la oyeran; Galahot se quedó aturdido; coloca delante de sí, en el suelo, la caja y se tumba boca abajo tomándola entre sus manos y manteniéndola delante de los ojos, pues no estaba tranquilo con las tinieblas; el ruido de la voz le ha causado tal aturdimiento en la cabeza que no puede oír ni ver absolutamente nada. Por otra parte, Maestro Heliés también está desmayado en la capilla, con la cruz sobre el pecho.