Historia de Lanzarote del Lago

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—Pero, para que yo no sea censurado por mi clero —añade el rey—, ni por mis nobles, deseo que hagáis una cosa. Haréis que vengan los más altos nobles de los que tenéis, como si supieran la verdad de este asunto, y atestiguarán que fuisteis hija del rey Leodagán y que sois la que debo tener por compañera según mi matrimonio; eso lo deben decir todos ante mis nobles; yo los habré convocado en un día establecido y se harán vasallos vuestros.

Ginebra responde entonces que está dispuesta a hacerlo así, «y deseo que sea el día de la Ascensión, pero antes de que hagáis que lo juren vuestros hombres, juraréis lo que os he pedido y que ya me habéis prometido».

Entonces hace traer los Santos Evangelios, y el rey hace el juramento ante todos los del lugar. A continuación, Ginebra ordena que escriban unas cartas y las manda por todo el reino de Carmelida, para que sus nobles estén el día de la Ascensión en una ciudad suya que era la capital de su reino, y se llamaba Zelegrebes. El rey, por su parte, también envía una misiva al reino de Bretaña: primero, a mi señor Galván, su sobrino, y después a los demás amigos, haciéndoles saber que está sano y salvo, y a gusto, y que el día de la Ascensión deben acudir todos a Zelegrebes, pues tendrá gran necesidad de ellos.


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