Historia de Lanzarote del Lago
Historia de Lanzarote del Lago —Por Dios —le contesta la doncella—, no saldréis de mi prisión para perderos, pues bien sé que os perderÃa para siempre si estuvierais en vuestra tierra. Porque erais el hombre más valiente de vuestra edad, me entregó mi padre a vos: ahora os quiero tener por señor y por compañero, tal como la Santa Iglesia lo ha establecido. Y porque erais el hombre más noble del mundo, os he tomado a la fuerza, ya que no podÃa obteneros de buena gana, y no hay nadie con quien yo estuviera tan a gusto como con vos. PreferirÃa tener un poco menos de riquezas a que fuerais el señor de todo el mundo y perderos.
—Por Dios, dulce amiga, más os amo ahora que a ninguna mujer viva, y es cierto que he amado mucho a la que tenÃa antes, pero vos me la habéis hecho olvidar; os amo tanto que haré en todo vuestra voluntad; decidme cómo queréis que lo haga.
—Quiero que me prometáis que me vais a tomar por mujer ante toda vuestra nobleza y que me tendréis por esposa y por reina; y antes de que os deje ir, me juraréis sobre sagrado, delante de todos mis nobles, que respetaréis mis condiciones.
El rey se lo promete.