Historia de Lanzarote del Lago
Historia de Lanzarote del Lago —Si el rey condena a mi señora a muerte haré algo de lo que se hablará para siempre, pues estoy dispuesto a invalidar su juicio, a discutirle y a combatir cuerpo a cuerpo contra el caballero que él desee.
—Señor, no lo haréis asÃ, pues el rey no os volverÃa a amar nunca más y serÃa un gran daño si entre dos nobles tan valientes como sois vuelve a existir odio; no combatirá nadie si no soy yo, pues si el rey me odia, conseguiré que ese odio se convierta en gran mérito; el rey se molestarÃa más con vos que conmigo. Os ruego por lo que más queráis, que no haya ningún otro que lo discuta.
Galahot se lo concede, «pero será necesario que lo hagáis con mucho tiento, pues sois de la casa del rey y compañero de la Mesa Redonda: serÃais recriminado si hacéis algo que vaya contra el rey».
—Decidme.
—Cuando oigáis que mi señora es condenada a muerte, miradme y tan pronto como yo os haga una señal, id ante el rey: abandonad la Mesa Redonda y pedidle que os licencie de su mesnada. A continuación, preguntadle quién ha tomado la decisión de la condena, y si dice que ha sido él, invalidadle el juicio a él si quiere defenderlo, o a cualquier otro.