Historia de Lanzarote del Lago
Historia de Lanzarote del Lago Cuando los nobles de Bretaña lo oyeron sintieron gran tristeza y afirmaron que no estarÃan presentes cuando se hiciera tal cosa. Mi señor Galván dijo que si el rey no hubiera estado presente en el juicio, habrÃa afrentado a todos los que participaron en él, y lo mismo dice mi señor YvaÃn. Mi señor Keu el senescal avanza entonces tan encolerizado que poco falta para que llame al rey falso juez; va ante él, como si quisiera entregarle un gaje. Entonces, Galahot mira a su compañero, le hace una seña y éste se lanza entre todos, se quita del cuello un manto de rico tejido de seda con orofrés y forro de armiño, que llevaba vestido, igual que Galahot. Cuando Lanzarote llega ante el rey hubo un gran murmullo alrededor para escuchar qué era lo que querÃa decirle, y fue contemplado por mucha gente, pues habÃa acudido a cuerpo. Lanzarote era de gran belleza: tenÃa la cara clara y morena, afable; aún no tenÃa espesa la barba, pues hacÃa sólo tres años que habÃa sido armado caballero, y tenÃa quince años cuando lo fue, no más; tenÃa la boca pequeña y bien dispuesta, la frente ancha, los cabellos pardos y encrespados; el cuello grueso y fuerte de acuerdo con el tamaño de la cabeza y del cuerpo; el pecho ancho, los hombros y los brazos proporcionados y repletos de carne, bien huesudos y con fuertes nervios; manos largas, rellenas y suaves; buen talle y caderas, y no se podÃa encontrar ningún caballero con un cuerpo más proporcionado para su edad; no era pequeño, pues según cuenta la historia de su vida, cuando se quitó el manto era mayor que mi señor Galván, al que le sacaba medio pie; le sentaba muy bien haberse quedado solo en cota. Acudió, tal como habéis oÃdo, atravesando la sala, y fue separando a la muchedumbre, encolerizado y molesto; alcanzó a Keu el senescal y en el momento en que se ofrecÃa para combatir contra el rey, lo sujeta y lo hace volver. Keu considera un gran desdén el que Lanzarote lo haya apartado, y se mantiene delante de él. Éste lo vuelve a apartar, diciéndole: