Historia de Lanzarote del Lago
Historia de Lanzarote del Lago Tanto duró la pelea que se hizo la hora de nona; el caballero había perdido tanta sangre que empieza a debilitarse, le falta aliento y a la vez cede el campo ante los golpes que Lanzarote le da; era muy ágil, pero estaba gravemente herido. Sin embargo, se esfuerza tanto como puede en defenderse y aunque retrocede, no da muestras de ser cobarde, antes bien, da grandes golpes con toda la fuerza que le queda. Lanzarote le acosa y le llega tan de cerca que lo lleva a su antojo por el campo ahora hacia atrás, ahora hacia delante: está tan debilitado que tres veces cae teniéndose que apoyar sobre las manos. Por fin, Lanzarote lo ha ido llevando hasta debajo de las ventanas de la torre en la que se encontraba la reina: para entonces, el caballero estaba tan cansado que no podía continuar. Lanzarote lo acosa, le arranca el yelmo de la cabeza, y el caballero, que teme por su cabeza, se cubre con lo que le queda de escudo. Lanzarote mira hacia la torre, ve a Keu junto a la reina y grita:
—¡Keu, Keu, esto ha terminado! No pienso que queráis ser el cuarto. ¡Este caballero no os causaría ninguna dificultad por todo el mundo, si fuera vuestro!