Historia de Lanzarote del Lago
Historia de Lanzarote del Lago —Señor —le responde—, si se lo pedÃs a mi señora, por la que está combatiendo, él lo declarará libre; ya sabéis que no ordenaréis nada a mi señora que ella no haga al punto.
—Si es asà —contesta el rey—, no morirá.
El rey se dirige entonces hacia la reina, que al verla venir, baja a su encuentro; cuando la ve, le dice:
—Señora, estáis libre, pero el caballero que está combatiendo con Lanzarote morirá si vos no lo socorréis; serÃa una gran desgracia, pues es un hombre valiente: os rogarÃa que hagáis que Lanzarote lo deje libre.
—Señor —le contesta la reina—, haré todo lo que pueda, ya que asà os place.
Entonces la reina se dirige a Lanzarote, que estaba combatiendo, y le dice:
—Mi dulce amigo, os pido merced, dejadme libre a ese caballero, pues mi señor el rey me ha pedido clemencia para él.
Cuando Lanzarote la ve, llorando y de rodillas, salta en pie y le dice: