Historia de Lanzarote del Lago
Historia de Lanzarote del Lago Entonces el rey empieza a suspirar y dice, cuando puede volver a hablar:
—Buen señor, vos estáis en lugar de Nuestro Señor, pues sois sacerdote; os ruego que me aconsejéis por Dios, pues tengo mayor necesidad que nadie ha tenido nunca de ello; estoy de acuerdo en que me he separado de mi mujer sin razón, y que mantengo a esta contra Dios, pues nunca, desde que la tomé, tuve ningún bien y ella misma ha caído en tal enfermedad de la que no pienso que pueda sanar: pero no la tomé pensando pecar, sino porque todos los nobles del país decían que era mi legítima esposa y que tenía a la otra de forma injusta. Lo que creo que me ha perjudicado es que la dejé sin la autorización de la Santa Iglesia, pues es normal que lo que la Santa Iglesia une no sea separado sin la Santa Iglesia. Pero ya que he errado de forma mala, necesito consejo y no sólo para el provecho de mi alma sino también para el honor de mi cuerpo; haré lo que me aconsejéis si en ello veo la salvación.
—No te daré ningún consejo más que el de volver a la Santa Iglesia y si esta considera que debes separarte, no será tuyo el pecado; pero si te ordena que sigas al lado de tu primera esposa, así deberás hacerlo.