Historia de Lanzarote del Lago
Historia de Lanzarote del Lago —Señora —le responde—, no es cosa que podáis hacer fácilmente, pues aunque pudierais soportar el ir por el tÃo, no serÃa lo mismo después al entrar en el mar. Esperad aún un poco a ver en qué situación os pone Dios, procurad estar bien confesada, pues nadie puede estar seguro de sà mismo: en este sentido habéis tenido suerte, porque he traÃdo a un santo hombre, de vida extraordinaria, para que habléis con él en privado y él os dará mejor consejo que nadie.
Asà termina de hablar el rey, y el ermitaño se acerca hacia la dama para oÃr su confesión. En ese momento entra un caballero que pertenecÃa a la reina y le dice al rey:
—Señor, Bertholai el Viejo que está muriéndose pide que vayáis a verlo, por Dios, para hablar con vos antes de morir.
El rey va allà y cuando ya está ante el enfermo, éste le dice:
—Señor, he pedido que fueran a buscaros, pues quiero hablar con vos más que nunca; pero querrÃa, además, que acudieran todos vuestros caballeros para que escucharan lo que os voy a decir, pues es una de las cosas más agradables que jamás fueron dichas por boca ni pensadas por corazón; os ruego por Dios que les ordenéis que vengan.