Historia de Lanzarote del Lago
Historia de Lanzarote del Lago —Señora —le dice Lanzarote—, aunque se os aconseje durante todo el dÃa, haréis vuestra voluntad, pues no es necesario un gran consejo, porque no os amarÃa quien os aconsejara que rechazarais semejante honor como es el señorÃo de Bretaña y al rey Arturo, que es vuestro señor esposo y el más valiente del mundo; si lo rechazarais, serÃais muy censurada. Los que os recomienden tal cosa no os aman; nosotros preferirÃamos que siguierais en esta tierra, tanto yo como mi señor que aquà está. Pero aun asÃ, preferimos soportar penas y disgustos, y conozco su corazón tan bien como el mÃo, pues no se debe aconsejar nada que pueda volverse en daño a las personas que se quiere. Por eso os aconsejo que lo hagáis asÃ.
—Y vos, señor —le pregunta a Galahot—, que tanto me habéis honrado y que me habéis tratado mejor que nadie, ¿qué me aconsejáis que haga?
—Señora, os aconsejo lo que todo el mundo os aconsejarÃa, y estoy de acuerdo con ese consejo; si nos habéis amado hasta ahora, no nos olvidéis a partir de este momento, pues nunca entraréis en ninguna tierra en la que seáis tan bien servida de todo corazón y tan honrada como lo habéis sido en ésta. Tened por seguro que no ocultaré nada: si por casualidad no os marcharais, no lo sentirÃa en absoluto, pero en el momento de necesidad no se debe aconsejar mal a nadie.