Historia de Lanzarote del Lago
Historia de Lanzarote del Lago Aquella noche la reina fue unida al rey por los obispos y los arzobispos, y la alegría que se hizo fue muy grande. Después de esto Galahot permaneció en su compañía una semana por lo menos, pero Lanzarote se marchó a Sorelois con su permiso y con el permiso de la reina. Después de que se marchara Lanzarote, Galahot aún se quedó tres días con la reina, al cabo de los cuales fue a ver al rey para pedirle licencia. El rey se lo lleva a un lado junto con la reina y les dice que por la lealtad y por el amor que le deben, que hagan todo lo que puedan para que Lanzarote le perdone su enfado y que pueda volver a tener, tal como era habitual, su amor y su compañía. Galahot le responde que se lo rogará con mucho gusto, «pues lo voy a ver dentro de poco, pero mi señora no lo verá en mucho tiempo, ya que se ha ido a mi tierra hace tres días».
Cuando el rey lo oye, lo siente mucho y dice que ha sido engañado de forma muy fea, «pues pensaba hacer las paces antes de que nos separáramos y ése era el don que os pedí, cuando me devolvisteis a la reina».
—Señor —le dice la reina—, en ese asunto no parecía que Lanzarote hubiera hecho tanto por mí como decíais, cuando me fui a Sorelois, pues se ha marchado de aquí sin haberse despedido de mí tampoco, y prefiero que se haya marchado sin permiso antes de que me hubiera negado mi petición.