Historia de Lanzarote del Lago
Historia de Lanzarote del Lago Deja entonces el camino por el que había ido durante tanto tiempo y cabalga hacia donde había oído el cuerno; no había avanzado un tiro de arco cuando volvió a oírlo con gran fuerza: le pareció que había una gran necesidad en el lugar donde estaban tocando el cuerno. En poco rato oyó que lo tocaban cinco o seis veces y mi señor Yvaín fue más deprisa, pues se da cuenta de que lo necesitan; avanza al galope y lo más deprisa que puede su caballo. De esta forma, cabalga hasta la barbacana que había al final de un puente levadizo, sobre un foso lleno de agua que cerraba el paso a una gran casa de madera; la empalizada que había alrededor era grande y ancha y, por encima del foso, las defensas eran altas y elevadas. Cuando llegó delante de la barbacana, oyó un gran estrépito por todas partes, de gentes que gritaban y voceaban con fuerza; el que había tocado el cuerno estaba en la barbacana y gritaba cada poco tiempo:
—¡Santa María!
Al ver a mi señor Yvaín completamente armado, se da cuenta de que es caballero y le grita:
—¡Gentil caballero, tened compasión, por Dios!
Mi señor Yvaín mira hacia arriba y le pregunta qué ocurre.