Historia de Lanzarote del Lago
Historia de Lanzarote del Lago Corre entonces a tomar una pica que había en un armero, la saca y va como mujer enloquecida dispuesta a herir a mi señor Galván, cuando su hijo que salía de una habitación corre a su encuentro, la sujeta por los brazos y le quita la pica, diciéndole:
—Ay, señora, en mala hora lo hacéis, pues me habríais privado de todo lo que deseaba hacer, y nunca lo podría haber recuperado.
—Dios —le responde ella—, nunca volveré a estar contenta, pues me ha menospreciado llamándome vieja traidora y desleal.
—Señora —le dice Caradós—, él querría que lo mataran ahora, pues sabe bien que sufrirá gran dolor y vergüenza, y que nunca podrá salir de mi prisión; pero no se debe considerar nada de lo que dice un hombre que odia su propia vida.
Con estas palabras consiguió evitar la locura de su madre; esta toma a mi señor Galván y hace que lo acuesten cuatro servidores, completamente extendido sobre un gran estrado, y le llena de veneno todas las heridas. A continuación, le unta con un ungüento ligero, para que el veneno no le descendiera hasta las entrañas; después de haber hecho todo esto, hace que lo acuesten aquella noche de forma que esté cómodo en una habitación muy rica; y fue muy bien custodiado para que no se escapara.