Historia de Lanzarote del Lago
Historia de Lanzarote del Lago Mientras el criado hablaba asà vieron a una doncella que salÃa de la espesura y se dirigÃa hacia el duque lo más deprisa que podÃa correr, llevando en la mano las trenzas, cortadas, que eran gruesas y rubias; tras ella corrÃa un caballero completamente armado. La joven huye delante y mira frecuentemente hacia el que la persigue, con gran miedo; le grita al duque, tan alto como puede, que la socorra. El duque va en su ayuda y cuando el otro caballero lo ve, retrocede y huye, metiéndose en la maleza.
—Señor —le dice la doncella al duque—, tened compasión por Dios, pues este ladrón que me persigue estaba dispuesto a afrentarme si no me hubierais protegido vos; ya me ha deshonrado cortándome las trenzas.
Al oÃr estas palabras el duque pica espuelas y el caballero corre en busca de su caballo, al que habÃa atado a un árbol, por la doncella con la que querÃa acostarse. El duque lo sigue de cerca, reprochándole su deslealtad. El otro llega al caballo, se coloca el yelmo en la cabeza, pues se lo habÃa quitado, y se esconde tras una encina, porque no le da tiempo a montar, a la vez que le pregunta al duque si debe guardarse de él; éste le contesta que se dé por desafiado, «pues no daré seguridad a ningún hombre que afrente a dama o doncella».