Historia de Lanzarote del Lago
Historia de Lanzarote del Lago —Buen señor —le dice el otro—, no es una batalla razonable ni igual, ya que vos estáis a caballo y yo a pie; si estuviera montado, me defenderÃa de vos y asà obtendrÃais honra si consiguierais vencerme.
—Por Dios —contesta el duque—, no necesitaréis estar en situación de inferioridad, y cuando os vayáis no podréis decir que habéis combatido en desigualdad; descabalgaré. Haced lo que queráis: o yo iré pie a tierra o vos montaréis.
El caballero le contesta que montará.
Cuando ya lo ha hecho le pregunta al duque qué desea.
—Has afrentado a una doncella —le contesta el duque— en un dÃa tan importante como es el de hoy, tanto deshonrándola en su cuerpo como en sus trenzas.
El caballero le contesta que no se ha acostado con ella.
—Si te pones bajo su poder, no combatiré contra ti.