Historia de Lanzarote del Lago
Historia de Lanzarote del Lago Le responde que no lo hará de ninguna manera, antes bien, combatiría contra dos como el duque. Entonces éste le ataca y lo mismo hace el caballero, que era grande, fuerte y vigoroso, y bastante mayor que el duque; se golpean con las lanzas con golpes tan fuertes que atraviesan el cuero de los escudos y parten o abren las tablas; las cortantes puntas se detienen en la cota de mallas. El duque era extraordinariamente fuerte de brazos y atrevido como león; estaba encendido y encolerizado por la afrenta de la doncella a la que había acogido; empuja al caballero con tanta fuerza que lo derriba, a él y al caballo, haciéndolos caer en el barrizal de una fuente que allí había, de forma que el yelmo queda hundido en el lodo, que era blando y claro. Cuando el duque piensa golpear sin dificultad con la lanza, se cayó su caballo sobre los otros dos que estaban en el suelo y vuela al otro lado, cayendo de pie; desenvaina la espada y ataca al caballero; éste se retuerce y cae, pues ha bebido tanto cieno que ya no puede más: se ahogará si no le ayuda, pues tiene el caballo encima. El duque le levanta el caballo y saca del fango al caballero, que no puede tenerse; lo lleva al campo y lo deja de forma que el otro no puede mover pie ni mano; le arranca el yelmo de la cabeza y hace como si se la quisiera cortar, pero el otro no se mueve nada, durante un gran rato. Cuando recupera el aliento, se queja amargamente y le dice al duque que tenga piedad de él; éste le contesta que no tendrá compasión, si la doncella no lo desea. «Señor —le dice—, reconozco que le he hecho gran daño; por eso me ha ido tan mal. Estoy dispuesto a pagarlo según vuestra voluntad».