Historia de Lanzarote del Lago
Historia de Lanzarote del Lago Cuando estuvieron armados, se apoderaron de toda la torre, que era fuerte. Claudás, que seguía lamentándose por su hijo, lo oyó decir, pero no aparentó preocupación, como hombre valiente y esforzado en todas sus desgracias. Abandona el duelo, convoca a su consejo, manda escribir cartas y ordena que vengan todos sus vasallos de la Tierra Desierta y de las fortalezas del reino de Benoic que él había guarnecido; y aunque con él había un gran número de nobles de su tierra y del reino de Benoic, no se fiaba mucho, pues eran numerosos los que lo habían dejado, yéndose con Farién y con los que se habían apoderado de la torre.
Después, Claudás vuelve junto al cuerpo de su hijo, lo llora y se lamenta con tanta amargura que todos sienten compasión, incluso los que lo amaban poco. Continuamente se desmaya el rey, pues no puede resistir el dolor; cuando vuelve en sí, habla como hombre con sufrimiento y angustia en su corazón: