Historia de Lanzarote del Lago
Historia de Lanzarote del Lago Luego, hacen que la doncella prepare su palafrén, que todavía estaba atado al pabellón, y el caballo de Saigremor; lo arman con todas las armas muy a disgusto, porque estaba herido. A continuación, lo montan en el caballo y a la doncella en su palafrén pues tenían gran necesidad de ayuda. El caballero que les había ayudado tanto les dice que irá con ellos, que no los dejará hasta que se hayan recuperado; hace plegar el pabellón a un sobrino suyo y ordena que recojan también una alfombra muy rica que era de tela pintada, y otras telas y cobertores; el criado lo coloca todo sobre dos acémilas que le habían llevado, pues les iban a ser muy necesarias, y en ellas cargan también la cama y los pabellones, por si tienen que alojarse fuera de ciudad. Así se marchan del lugar Saigremor y sus acompañantes, y emprenden el camino por el que mi señor Yvaín había llegado. Los dos le ruegan con insistencia que si el rey pide noticias de mi señor Galván, que no le digan nada y que le respondan solamente que no lo han visto.
De este modo se va Saigremor por el camino de Londres, pero la historia no habla más de él ni de su compañía, y vuelve a los dos compañeros que toman el camino hacia la otra parte y van a donde saben que Galván fue conducido por el gran caballero.