Historia de Lanzarote del Lago
Historia de Lanzarote del Lago Cuando mi señor Yvaín y Lanzarote se separaron de Saigremor, cabalgaron unas dos leguas inglesas sin encontrar aventuras; mantuvieron largas conversaciones sobre las cosas que les habían ocurrido desde que se pusieron en marcha. Después de haber cabalgado alrededor de dos leguas, se encontraron con una doncella, hermana de la que había llevado al duque al castillo en el que combatió contra los cuatro esgrimidores, en el que estaban las tinieblas. Cuando Lanzarote ve a la doncella, la saluda y ésta le responde que Dios le dé buena ventura a él y su compañía. Entonces, le pregunta mi señor Yvaín si conoce el camino para ir a la Dolorosa Torre, y que si lo sabe, que se lo indique.
—¿Qué recompensa me daréis a cambio?
—¿Qué? —pregunta Lanzarote—. Nos habréis ganado a nosotros dos para todos los días de vuestra vida.
—No creo —contesta la doncella— que ninguno de vosotros dos se atreva a venir hasta la torre por la que me preguntáis, y mucho menos que se atreva a entrar en ella.
—Doncella —le contesta Lanzarote—, ¿por qué no nos vamos a atrever a entrar?
—Porque hay tantos peligros y tantas maravillas de aquí hasta allí, que os faltaría corazón para seguir adelante.