Historia de Lanzarote del Lago
Historia de Lanzarote del Lago Entonces, dice la doncella, por ver si puede desanimar a Lanzarote:
—Por Dios, bien sabÃa que aún no ha nacido el caballero que pueda abrir la puerta.
—Eso lo veré en breve —contesta Lanzarote.
Se cuelga la espada del brazo con una correa muy fuerte y se saca el escudo del cuello, mientras que la doncella lo contempla y le dice:
—¿Cómo, señor caballero, queréis ir a morir como ha hecho éste? Este caballero vale ya poco más que un muerto: será mejor que viváis como cobarde antes de que muráis como atrevido.
—Doncella, sea como sea, tenga que vivir o morir, voy a enfrentarme a la aventura, pues no puedo recibir una gran afrenta si regreso después de que lo han hecho dos de los hombres más valientes de la casa del rey Arturo.
—No puedo hacer nada contra eso —le contesta la doncella—, pero lo siento, pues podrÃais morir y serÃa una gran lástima; ya que por mà no queréis abandonarlo y no me creéis, id y encomendaos bien a Dios.
Lanzarote hace la señal de la cruz e invoca a Dios y a su madre. Mira a continuación hacia Londres lo más derecho que puede y se acuerda de aquélla a la que ama más que a sà mismo, diciendo: