Historia de Lanzarote del Lago
Historia de Lanzarote del Lago A continuación, baja las escaleras y vuelve a empuñar la espada, siguiendo la cadena con pasos tan largos como puede: nota el frío y el mal olor que le llega a la nariz, pero aquella que le hace olvidar todos los grandes dolores, le da calor y le llena el corazón de tan buenos olores que con mucha facilidad soporta las cosas que siente; avanza dando grandes pasos hacia el monasterio, junto a la cadena; pero apenas había avanzado, cuando fue golpeado con gran abundancia tanto sobre el yelmo, como sobre el escudo y por todas partes del cuerpo, de forma que a la fuerza tuvo que arrodillarse. Pero no tardó mucho en ponerse en pie y en empezar a dar enormes golpes con la espada alrededor de sí mismo, a diestro y a siniestro, y se produce tal ruido que le parece que el monasterio vaya a derrumbarse. No se desanima por nada de lo que oye, ni se resiente de los golpes recibidos ni de las heridas que tiene, sino que continúa avanzando muy deprisa. Antes de que hubiera llegado a pasar dos partes de su camino, volvió a caer de rodillas otra vez y volvió a ponerse en pie, pues Amor le ayuda a levantarse; da grandes golpes con la espada y le parece que parte lanzas y rompe escudos y yelmos, y se esfuerza en hacerlo lo mejor posible, y nunca se encuentra tan aturdido como para abandonar la cadena, sino que avanza a la fuerza hasta que ha llegado ante la puerta en la que se veía la ranura.