Historia de Lanzarote del Lago
Historia de Lanzarote del Lago Cuando pensaba salir fuera, volvió a ser golpeado con tal violencia por arriba y por abajo, por delante y por detrás, que le parece que los golpes le bajan hasta los sesos y el corazón: cae completamente tendido boca abajo, pero tuvo la fortuna de caer tan cerca de la puerta que pudo llegar hasta ella con el brazo y, sin asustarse, adelantó las manos y empujó la puerta y se arrastra con tanto esfuerzo que todo el cuerpo le suda y consigue abrirla a la fuerza: en ese momento, desapareció la oscuridad y llegó al monasterio una claridad tan grande como nunca había habido y lo mismo ocurrió en el castillo. Cuando la doncella que estaba a la puerta lo vio, se sorprende y poco falta para que no se desmaye: siente tal alegría que no puede sostenerse y se tiene que sentar. Cuando vuelve a ponerse en pie, entra en el monasterio con mi señor Yvaín, que ya había vuelto en sí. Al ver que Lanzarote todavía estaba en el suelo, siente gran miedo de que haya muerto y lanza un grito muy alto; al oírlo Lanzarote siente una gran vergüenza. Se pone en pie y atraviesa la puerta al otro lado. Entonces empiezan a sonar todas las campanas que no habían sonado en los últimos diecisiete años.
Mi señor Yvaín y la doncella llegan a donde estaba Lanzarote de rodillas ante el altar y le preguntan antes que nada cómo se encuentra, a lo que responde:
—Muy bien, gracias a Dios.