Historia de Lanzarote del Lago
Historia de Lanzarote del Lago Ella le desata el yelmo, pues sabe que tiene la cabeza aturdida, y lo sientan en una silla para que descanse. Al cabo de un rato, cuando se ha repuesto un poco, que ha recuperado el aliento, la doncella lo toma por la mano y lo lleva fuera de la iglesia. Allí, encuentran a toda la gente del castillo que venían a verlo por la gran maravilla realizada y le manifiestan tan gran alegría como le mostrarían a Dios mismo. Están todos tan delgados y tan pálidos como si hubieran permanecido en prisión y sin duda así había sido, pues habían estado en una cárcel tan dolorosa como es la que impide ver cualquier claridad. Aquella noche permaneció Lanzarote en el castillo y no se podría contar la gran alegría que se le mostró. Sin embargo, él se quedó a la fuerza, pues con mucho gusto se hubiera ido a cumplir con sus asuntos, pero era necesario que se atuviera en parte a los ruegos de los del castillo para que se quedaran a gusto, pues necesitaban consuelo en gran medida. Por la noche, la doncella le contó cómo había llegado esta aventura al castillo debido al pecado de su señor; y le explica todo lo que su hermana le había contado al duque de Clarence y lo que el escudero que lo guiaba le había explicado. Después de haber escuchado la aventura de principio a fin, dijo que nunca había oído nada tan extraordinario.