Historia de Lanzarote del Lago
Historia de Lanzarote del Lago Llegaron entonces los caballeros que Quehedins traía; salen a su encuentro todas las gentes del castillo, que ya conocían la noticia de que el Valle de los Falsos Enamorados había quedado vacío, y estaban tan contentos que iban cantando y bailando hacia los caballeros. El señor sale a la puerta de su recinto, pues no se atreve a poner el pie fuera; les muestra la mayor alegría que puede al duque de Clarence primero y a mi señor Yvaín después, y luego a todos los demás. Las casas eran hermosas y grandes y habían llenado el suelo con hierba verde y fresca; desmontan los caballeros y los caballos son llevados a los establos, pues hubo muchos que se ocuparon de ello. Después de desarmarlos, cada cual se sienta donde mejor le gusta, pues había abundancia de casas y habitaciones. La dama está tan triste que no los puede ver, se ha encerrado en una habitación. Al no verla, Quehedins pregunta por ella y su mismo tío le dice dónde está y le cuenta el gran dolor que ha padecido durante todo el día. Quehedins desea estar con ella, pues la amaba mucho, y lleva consigo al duque y a mi señor Yvaín, y otros que también van con él; la encuentran como muerta. El señor del castillo le dice:
—Señora, aquí está Quehedins, mi sobrino, que viene a veros para alegraros, porque Dios lo ha sacado de la prisión dolorosa en la que se encontraba.
La dama se incorpora, se sienta y dice como mujer triste: