Historia de Lanzarote del Lago
Historia de Lanzarote del Lago —Señor —dice la doncella a mi señor Yvaín—, Morgana hizo que se lo llevaran anoche a traición, cuando yo estaba durmiendo en la misma habitación que una de sus doncellas; tan pronto como me di cuenta salí tras ellos y tuve la suerte de que encontré dispuesto mi palafrén, monté rápidamente y corrí hasta bien entrado el día. Entonces me descubrió Morgana y vio que yo mostraba un gran dolor; sé que sintió gran compasión, se acercó a mí y me dijo a la oreja con dulzura: «Mi dulce amiga, ¿sois algo de este caballero?, decídmelo por la fe que me debéis». Yo le contesté: «En absoluto, pero lo llevé al Valle por las hazañas que le había visto realizar, y me pesa verle padecer daños o afrentas». Entonces le conté lo que yo y vos le habíamos visto hacer en Escalón el Tenebroso; y cuando lo oyó comenzó a persignarse, diciéndome: «Así me ayude Dios, doncella, bien podéis decir que no hay mejor caballero que él; os aseguro que llevará a cabo el asunto de mi señor Galván. No temáis por él, pues os prometo lealmente que no sufrirá daño, como si fuera mi propio cuerpo. Volved con sus compañeros, que están muy a disgusto y decidles que está sano y salvo, pues lo verán mañana por la tarde delante de la Dolorosa Torre». Yo le dije que tenía tal miedo que no podía creerla, a lo que ella se echó a reír y tendiéndome la mano me prometió como leal cristiana, que sería tal como ella había dicho. Luego, me abrazó con dulzura y me rogó que volviera, y así lo hice; no hace mucho me encontré con este criado y hemos venido los dos siguiendo vuestras huellas.