Historia de Lanzarote del Lago
Historia de Lanzarote del Lago Con estas noticias se pusieron muy contentos todos y dieron de comer a la doncella y al escudero. El duque vuelve a tomar la palabra y dirigiéndose al señor del castillo, le dice:
—Buen señor, decidnos una cosa que deseamos saber.
—¿Qué es?
—Explicadnos a qué se debe el dolor que esta dama ha sufrido por la liberación del Valle.
—Con mucho gusto, no os mentiré en nada. Gracias a Dios yo pertenecà a la casa del rey Arturo cerca de diez años, y fue compañero de la Mesa Redonda y sigo siendo y seré de la misma, si Dios quiere, el resto de mi vida; os conozco muy bien y a mi señor YvaÃn que está aquÃ, al que le debo grandes recompensas, pues una vez fue herido por mà en el muslo izquierdo de un lanzazo.
Cuando mi señor YvaÃn lo oye, se da cuenta de que es Keu de Estraus, lo dice y reconoce que asà es.
—Ciertamente —añade mi señor YvaÃn—, estoy muy contento porque nos hemos encontrado, y es verdad que tuvimos gran miedo cuando fui herido por la lanza; ¿sabéis dónde fue?