Historia de Lanzarote del Lago
Historia de Lanzarote del Lago —Que Dios me salve —responde Lanzarote—, no sabÃa que una doncella pudiera hablar de tal forma, pues ella misma se escarnece al decir ante un caballero al que no conoce cosas que ningún caballero se atreverÃa a decir por vergüenza.
—Señor caballero, a veces ocurre a algún caballero hermoso y prudente que se enamora de una bella doncella cuando están a solas; si el caballero no la requiere, porque teme o porque tiene su pensamiento en otra, la dama debe aconsejarle y rogarle en todo lo que desee si puede hacerlo. Y si él se niega, entonces es él el que queda deshonrado en la tierra y pierde todo derecho en cualquier corte. Ya que sois buen caballero y yo soy hermosa doncella, os requiero y os pido que os acostéis conmigo ahora: mirad un lugar hermoso, agradable y placentero; si no lo hacéis, no seguiré con vos, y en cualquier corte en que os encuentre, os acusaré de cobardÃa, de forma que seréis deshonrado por todas partes.
—Doncella, podréis seguirme tanto como deseéis; y cuando queráis os volveréis, pero en cualquier caso no conseguiréis de mà lo que me habéis pedido. Estoy seguro de que no lo decÃs convencida, pues ninguna doncella requirió de amor a caballero alguno, sino que lo decÃs por probarme. Vuestra señora os ha puesto en mi compañÃa y yo os acompañaré. Si queréis seguir conmigo, decÃdmelo ahora; y si debéis volveros, volveos.