Historia de Lanzarote del Lago
Historia de Lanzarote del Lago Al oÃr que de nada le vale todo lo que hace, le contesta que no lo dejará, sino que irá con él para cumplir las órdenes de su señora. De este modo cabalgan los dos y la doncella sonrÃe bajo la toca, porque él se resiste con tanta fuerza. Al cabo de un rato de cabalgar de tal forma, la doncella vuelve a dirigirle la palabra en el mismo sentido que antes y él le pregunta que si está dispuesta a deshonrarse a sabiendas.
—Es costumbre —contesta la doncella— por todo el reino de Logres, que ningún caballero debe dejar de hacer lo que una dama o una doncella le pidan, si puede ayudarlas.
—Es cierto, y es justo que los caballeros las socorran en todo lo que puedan socorrerlas; y si tienen poder para ello, ¿no deben evitar la deshonra?
—Sà —contesta la doncella—, sin lugar a dudas.
—Entonces no seré deshonrado por nada de lo que me requerÃs, mientras no lo haga.
—¿Por qué?
—Porque no puedo, ni quiero hacerlo.
—Señor caballero, la vergüenza es mayor, reconocedlo, si os declaráis vencido por una doncella.