Historia de Lanzarote del Lago
Historia de Lanzarote del Lago —Doncella —le contesta Lanzarote al oÃrla, mirándola airado— soy más tolerante con vos que vos conmigo, pues me decÃs eso para enfadarme, mientras que yo no os digo nada que deba enojaros. ¿Sabéis qué haremos? Yo partiré dos divisas, tomad la que prefiráis: o venÃs conmigo y no volveréis a hablarme más de tal locura, o regresaréis y os considero libre de vuestra obligación de llevarme a la Dolorosa Torre.
—Yo no os considero libre —le contesta la doncella—, sino que os llevaré si lo deseáis; si no lo deseáis, decÃdmelo: entonces regresaré con mi señora y le diré cómo no he podido realizar lo que me pidió, porque no os atrevisteis a que fuera en vuestra compañÃa.
Lanzarote se da cuenta de que si se negaba a su compañÃa serÃa criticado; por otra parte las palabras de la doncella le molestan tanto que le resultan desagradables de escuchar. Pero su corazón, que es tan puro que no puede más, y el gran valor que hay en él lo mantienen limpio de maldad y villanÃa, de forma que en poco tiene las penas y las molestias; teme más la crÃtica de la doncella, si se negara a su compañÃa, que la molestia de sus palabras, por más pesadas que le resulten: le dice que no le negará la compañÃa, «y si os mostráis villana, yo seré con vos cortés».