Historia de Lanzarote del Lago
Historia de Lanzarote del Lago Caradós se revuelve con ímpetu; cuando Lanzarote lo ve venir, se aparta y salta de la escalera al suelo; vuelven al prado otra vez juntos y luchan, pero Caradós no puede resistir durante mucho tiempo; otra vez vuelve a retroceder por los golpes y llega hasta el arco de la escalera y allí Lanzarote le ataca por todas partes y le lanza un duro tajo para herirle en el cuello. Caradós retrocede con miedo y el tajo cae sobre uno de los pasos de la escalera y se le parte la espada a medio pie de la empuñadura, volando la hoja sobre el escalón. La doncella había llegado a la puerta de arriba con la espada que tenía; vio a la hueste del rey Arturo en la parte de arriba de la torre, que se van colocando alrededor del castillo; y por otra parte ve que Caradós puede darse por muerto si este caballero tiene buena espada; la levanta y le hace señas para que vaya a cogerla. Cuando la doncella sabe que la ha visto, la coloca en la escalera y cierra la puerta de la torre: se ha arriesgado a morir por conseguir la muerte del caballero al que odia más que a nadie. Caradós no se dio cuenta de que a Lanzarote se le había roto la espada, pues no pensaba más que en escapar. Lanzarote salta el escalón, toma la espada y arroja a la puerta de la torre lo que le había quedado de la suya. A continuación, se coloca delante del rostro lo que le queda de escudo y vuelve a atacar al caballero, que echa los puños por delante para cogerlo, pero falla, pues Lanzarote salta a otro lado y le da un tajo en el brazo derecho, con tal fuerza que se lo corta de una parte a otra y hace que caiga al suelo el puño con la espada. Caradós lanza un grito tan grande que todo el recinto retumba.